martes 8 de abril de 2008

El coleccionista de recuerdos...

Es cierto que mi forma es muy extraña,

pero culparme por ello es culpar a Dios;

si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo

me haría de modo que te gustase a ti.

Si yo pudiese alcanzar de polo a polo

o abarcar el océano con mis brazos,

pediría que se me midiese por mi alma,

porque la verdadera medida del hombre es su mente.

Me reflejo en el espejo del alma como un coleccionista de recuerdos, que los envuelve en una cubierta protectora, les quita el polvo y clasifica y reclasifica según el humor de cada instante...