lunes 10 de marzo de 2008

un sueño...

UN BUEN hombre que tiene marcada la cara con un surco por cada año vivido y el culo medio pelado de ir a bodas electorales soñó anteanoche que éstas serían las últimas elecciones con listas cerradas porque el pueblo entero ya se había cansado de ser figurante con papeleta en democracias tuteladas y menores, dibujadas solamente en la mecánica oculta y algo siniestra de la rebotica de partidos políticos (ni siquiera los que alardeaban de ello montan ya su teatrillo de unas falsas primarias, se lamenta). Soñó que en la próxima convocatoria a urnas el ciudadano español, soberano de sí mismo, votaría listas abiertas donde el candidato es refrendado por el pueblo y no sólo por el dedazo soberano del dios secretario general o por el póntifex máximus que dirija el corral desde un lejano epicentro ... soñó que los líderes de los partidos abandonarían el personalismo caudillista con que se adornan en el espectáculo político o en la vida pública (y del que no se apean), dejando de hablar con esos tics patrimonialistas que les llevan a decir sin rubor (y creyéndoselo) mi ayuntamiento , mi gobierno , mis diputados o mi proyecto , dejando de exaltarse siempre en primera persona con ese yo de majestad para redescubrir el nosotros olvidado y pobrecito... soñó que a partir de hoy los partidos enseñarían junto a los votos conseguidos sus libros de cuentas, sus fondos bancarios y sus sistemas de financiación para despejar con transparencia la montaña de sospechas y certezas recaudatorias que entierran su fiablidad y, en no pocos casos, su decencia... soñó que cuando un partido gane no se limitará a colocar a los suyos en el aparato público porque, aunque sólo es elegido por unos, al gobernar las cosas ha de hacerlo para todos y en los otros hay también capacidades indudables y presencias necesarias que es delito despreciar y crimen combatir... soñó que un país de históricas trincheras se cumpliría al fin la igualdad y el inter pares , garantizándose la presenecia de los más capacitados y aboliéndose el enchufismo, con lo que parentelas y amigos quedarían únicamente para lo que les son propio, bodas de familia o cuchipandas de peña, y no para instalarse en el momio con cargo al presupuesto público... soñó, soñó y la noche se le enhebraba con esperanzas... pero a la mañana despertó.